¿Qué es la ciática?

La ciática no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de que algo está afectando al nervio ciático, el nervio más largo y ancho del cuerpo humano.

El nervio ciático se origina en la parte baja de la columna (L4-S3), pasa por los glúteos, desciende por la parte posterior del muslo y llega hasta los pies. Cuando este nervio se irrita, inflama o comprime, se produce un dolor característico que puede ir desde la zona lumbar hasta el pie.

Causas más comunes de la ciática:

Hernia discal lumbar
Cuando un disco intervertebral se desplaza y presiona el nervio ciático.

Estenosis espinal
Estrechamiento del canal por donde pasa la médula espinal, comprimiendo raíces nerviosas.

Síndrome piriforme
El músculo piriforme (ubicado en el glúteo) irrita o comprime el nervio ciático.

Espondilolistesis
Una vértebra se desliza sobre otra y comprime raíces nerviosas.

Traumatismos o fracturas que afectan la columna lumbar o la pelvis.

Tumores o infecciones aunque raros, pueden afectar el nervio.

Embarazo por los cambios posturales y la presión sobre la pelvis.

Síntomas clásicos de la ciática:

Dolor irradiado: inicia en la parte baja de la espalda o glúteo y baja por una pierna (a veces hasta el pie).

Sensación de quemazón, pinchazo o electricidad en la pierna.

Hormigueo o entumecimiento en glúteo, muslo o pierna.

Debilidad muscular en la pierna o pie.

Dolor que empeora al estar sentado, levantarse, toser o estornudar.

Generalmente afecta solo un lado del cuerpo.

Tratamiento para la ciática:

Tratamiento conservador (la mayoría de los casos mejora sin cirugía)

Fisioterapia:

Terapias para aliviar el dolor: calor local, TENS, ultrasonido, punción seca.

Movilizaciones y estiramientos suaves del nervio ciático.

Ejercicios para fortalecer la musculatura del core (zona lumbar, abdominal y glúteos).

Corrección postural y reeducación del movimiento.

Ejercicios de McKenzie o neurales si hay hernia discal.

Medicamentos:

Antiinflamatorios (ibuprofeno, diclofenaco).

Analgésicos.

Relajantes musculares.

En casos severos, pueden recetarse corticoides orales o infiltraciones epidurales.

Actividad física moderada:

Evitar reposo absoluto.

Mantenerse en movimiento suave ayuda a la recuperación.

Tratamiento intervencionista (cuando no hay mejoría tras varias semanas):

Infiltraciones epidurales: inyección de corticoides cerca del nervio afectado.

Terapias con ondas de choque, en algunos casos de síndrome piriforme.

Acupuntura o técnicas complementarias.

Cirugía (último recurso):

Se considera cuando:

El dolor es incapacitante y persiste más de 6–8 semanas.

Hay pérdida progresiva de fuerza o control de esfínteres (síntoma de urgencia médica).

La cirugía más común es la microdiscectomía (para quitar parte del disco herniado).

Recomendaciones para evitar recaídas:

Mantén una buena postura al sentarte y al levantar objetos.

Evita estar sentado mucho tiempo sin pausas activas.

Fortalece tu zona abdominal y lumbar.

Evita el sobrepeso.

No cargues peso con la espalda curvada.
Duerme en colchón firme, con una postura adecuada.

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