Bursitis de Hombro: Causas, Síntomas y Tratamiento

La bursitis de hombro es una afección dolorosa causada por la inflamación de la bursa, una pequeña bolsa llena de líquido que actúa como amortiguador entre los huesos, tendones y músculos alrededor de la articulación del hombro. Cuando esta bolsa se inflama, puede provocar dolor, limitación de movimiento y dificultad para realizar actividades cotidianas.

Es una condición común, especialmente en personas que realizan movimientos repetitivos del hombro o mantienen posturas forzadas durante largos períodos.

¿Qué causa la Bursitis de Hombro?

La bursitis del hombro puede ser provocada por múltiples factores, entre ellos:

Movimientos repetitivos: Actividades como lanzar, pintar, nadar o levantar objetos por encima de la cabeza.

Traumatismos: Un golpe directo en el hombro puede inflamar la bursa.

Sobrecarga muscular: Levantar objetos pesados sin una técnica adecuada.

Mala postura: Mantener los hombros encorvados o desalineados por tiempos prolongados.

Enfermedades sistémicas: Como la artritis reumatoide, gota o infecciones que afectan las bursas.

Envejecimiento: Con la edad, las estructuras del hombro pueden volverse más vulnerables a lesiones e inflamaciones.

En algunos casos, la bursitis puede coexistir con otros problemas del hombro, como tendinitis o lesiones del manguito rotador.

Síntomas de la Bursitis de Hombro:

Los síntomas de la bursitis de hombro incluyen:

Dolor localizado en la parte superior o externa del hombro.

Sensibilidad al tacto o al presionar la articulación.

Inflamación o hinchazón leve en la zona.

Restricción del movimiento: dificultad para levantar el brazo o realizar actividades diarias como peinarse o vestirse.

Dolor nocturno: el dolor puede intensificarse al acostarse sobre el hombro afectado.

Sensación de rigidez o debilidad en el hombro.

Es importante diferenciar la bursitis de otras patologías de hombro, como la tendinitis o la rotura de tendones, ya que el tratamiento puede variar.

Tratamiento para la Bursitis de Hombro:

El objetivo principal del tratamiento es reducir la inflamación, aliviar el dolor y restaurar la función normal del hombro. Los métodos más comunes incluyen:

Reposo relativo y modificación de actividades

Evitar las actividades que agravan los síntomas y permitir que la inflamación disminuya.

Aplicación de frío o calor

Hielo en fases agudas para disminuir la inflamación.

Calor en fases más crónicas para relajar los músculos.

Medicamentos antiinflamatorios

Analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para controlar el dolor y la inflamación.

Fisioterapia personalizada:

La fisioterapia es clave en la recuperación de la bursitis y puede incluir:

Terapias manuales para reducir la inflamación y mejorar la movilidad.

Ejercicios de estiramiento para recuperar la amplitud articular.

Ejercicios de fortalecimiento para mejorar la estabilidad del hombro.

Ondas de choque*, ultrasonido terapéutico, electroterapia y magnetoterapia para acelerar la recuperación.

Educación postural para evitar recaídas.

Infiltraciones: (en casos graves)

Si los síntomas no mejoran con tratamiento conservador, se puede optar por una infiltración de corticosteroides para controlar la inflamación.

Cirugía: (muy rara vez)

Solo en casos excepcionales donde hay complicaciones importantes o no se logra mejoría con otros tratamientos.

¿Qué pasa si no se trata la Bursitis de Hombro?

Si la bursitis no se maneja correctamente, puede cronificarse, generando:

Dolor persistente.

Pérdida de fuerza y movimiento.

Lesiones asociadas con tendinitis o rupturas tendinosas.

Dificultad para realizar actividades de la vida diaria.

Por ello, es importante acudir a un fisioterapeuta o médico especialista ante los primeros síntomas.

Conclusión:

La bursitis de hombro es una condición dolorosa pero tratable si se aborda de manera oportuna y adecuada.
El reposo, la fisioterapia especializada y modificaciones en las actividades diarias son esenciales para la recuperación y para prevenir futuras recaídas.

Recuerda: Escuchar a tu cuerpo y actuar a tiempo es clave para mantener tus hombros sanos y funcionales.